Hoy no voy a escribir una historia de amor, hoy va a escribir una historia personal. Vivida en primera persona.
Ayer fui a una entrevista de trabajo, me avisaron de que había pasado una primera selección y querían verme al día siguiente. Me alegré, era un puesto para el departamento de prensa de
VODAFONE, o al menos, así me lo vendieron.
Mi sorpresa fue cuando, al llegar a la oficina, vi que éramos un montón de personas y a cada uno nos habían contado una cosa. Unos estaban allí para puestos de administrativos, otros para puestos de marketing, otros para comerciales… Nada más llegar nos dieron un formulario en el que teníamos que contestar preguntas del tipo: ¿Qué conoces de esta empresa? ¿Cómo nos has conocido? ¿Qué aspiraciones tienes? ¿Estás dispuesto a pasar una prueba de formación? Todo muy poco formal. Los formularios, de hecho, eran unos folios escritos en Word sin ningún tipo de sello ni aval fiable, pero oye, ya que estaba allí, ¿qué iba a perder?
Sé que contado así se ven cosas muy raras y que yo solita me metí ahí, pero en el momento no te paras a pensarlas y sigues adelante.
La supuesta jornada de formación no era tal. Resultó ser una auténtica pantomima, a las afueras de Madrid, que a mi, afortunadamente, se me dio bien.
El problema vino cuando mi madre empezó a preocuparse porque después de ocho horas no sabía nada de mi. Los que me conocéis sabéis que soy una persona que está muy enmadrada. Desde que pasé una temporada fuera de España, cogí la costumbre de llamarla siempre a la hora de la comida, es una especie de ritual. Hay gente que piensa que, a mis 23 años, no debería ser así, pero para mi es casi una necesidad. Si por lo que sea el trabajo o cualquier tipo de obligación no me permiten hacer esa llamada, siempre saco 2 minutos para escribirla al Whatsapp y decirla que todo va bien. Ayer no fue así, los móviles tenían que estar apagados (yo lo dejé en silencio, otro error) y alejados de nosotros.
Ella, cuando ya eran más de las 20:00h, decidió ponerse a mirar la dirección a la que había ido (cosa que yo suelo hacer siempre, pero esta vez no hice) y se encontró con más de diez páginas que anunciaban que aquellas supuestas ofertas eran una estafa en las que se abusaba de la gente.
El resumen, para no enrollarme mucho más, es que la policía fue a la supuesta oficina y ¿qué se encontró? Nadie abría la puerta, la música estaba altísima y el cartel de la entidad ni siquiera aparecía ya en el portal. Cuando finalmente abrieron, había una reunión de hombres de origen árabe y allí nadie sabía nada. Raro, ¿verdad?
Cuando yo regresé a la oficina, porque después de pasar la jornada de formación había sido seleccionada, me encontré con la policía allí y me contaron todo lo que había pasado.
Es una empresa que cambia de nombre cada 2 o 3 meses y utiliza el nombre de empresas de renombre como
VODAFONE, ORANGE, UNICEF, MANOS UNIDAS… para captar gente. Tienen numerosas denuncias por abusos y para poder seguir manteniendo el negocio van cambiando el nombre y la ubicación de la sede.
La empresa que a mi me citó fue
AMB International en la
Calle Velazquez, nº100, 4ºD.
Afortunadamente, sólo fue un susto, no pasó nada, aunque no quiero pensar qué hubiese pasado si las otras dos chicas, que habían sido seleccionadas también, y yo, hubiésemos subido a la oficina como nos habían dicho que tendríamos que hacer.
Si comparto esta historia es por tres motivos;
El primero es para que esto no vuelva a pasarle a nadie, cuanta más gente lo sepa, mejor.
El segundo es para dar las gracias a la gente que ayer se vio metida en esto sin comerlo, ni beberlo (mi familia, mis amigas, tú…). Sé que pasasteis un mal rato y, sin duda alguna, eso es lo que más me duele. Yo no soy madre, pero entiendo que si la policía te dice que esa empresa no existe, que es una estafa y que hay un montón de denuncias y tú no sabes nada de tu hija en más de diez horas, te alarmas y haces lo que sea.
Y, por último, para desahogarme, ya sabéis que este es mi rincón y hoy he recibido muchas llamadas en las que, aún por los nervios, no he sabido explicarme bien.
Gracias por leerme, amigos.
@Saralacalle
Pd: Prometo volver con un relato tierno y pasteloso de esos que me gustan a mi.