Un día te despiertas y te das cuenta de que no conoces a la persona que tienes a tu lado.
Lo que tú creías que era amor, era solo cariño.
Lo que tú creías que era convivencia, era solo rutina.
Lo que ellos creían que era definitivo, acabó junto al lago donde se dieron el primer beso.
Ahora, años después, se sientan como solían hacer y de nuevo nace la esperanza.
@Saralacalle
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domingo, 22 de abril de 2012
lunes, 9 de abril de 2012
Baile de máscaras.
Los aeropuertos me encantan, es un lugar dónde la gente se olvida de ponerse la máscara y se muestra tal y como es. Puedes ver despedidas con lágrimas en los ojos, cansancio después de viajes interminables, sorpresas de reencuentro... Todo un mundo de sensaciones que no se pueden esconder, aunque quieras.
Ayer, al volver de Roma, me pasó algo así. Marco es ese recuerdo que se queda en tu vida como una espina que, tarde o temprano, acabará por doler. Se acabó por motivos ajenos a nosotros y yo siempre mantuve la esperanza de una segunda oportunidad. Ayer me reafirmé.
Yo, maleta en mano, recorría los interminables pasillos del aeropuerto observando las caras de los demás. Él, como siempre, corría con su cámara despreocupado, rumbo a no sé dónde. Nos miramos, nos reconocimos y corrí a abrazarle.
Pude ver su sonrisa, sin su máscara de chico duro y recordar ese olor tan familiar. Él me abrazó y me acarició el pelo, como solía hacer antaño. Yo. sonreí, olvidando la máscara también.
Me dijo que le encantaría tomar un café pero se le había echado el tiempo encima e iba a perder su avión.
Me puse la máscara.
- No pasa nada, tranquilo, ya nos veremos con más calma.
Me besó y se fue.
Esta mañana, un correo suyo decía: "Mi vuelo llega a España mañana a las 19.30h, ven a buscarme y retomemos la conversación del otro día".
Mi máscara dirá que no sabe si ir o no, mi yo, sin filtros, no puede estar más nervioso y sabe que es la oportunidad que siempre ha esperado.
@Saralacalle
Ayer, al volver de Roma, me pasó algo así. Marco es ese recuerdo que se queda en tu vida como una espina que, tarde o temprano, acabará por doler. Se acabó por motivos ajenos a nosotros y yo siempre mantuve la esperanza de una segunda oportunidad. Ayer me reafirmé.
Yo, maleta en mano, recorría los interminables pasillos del aeropuerto observando las caras de los demás. Él, como siempre, corría con su cámara despreocupado, rumbo a no sé dónde. Nos miramos, nos reconocimos y corrí a abrazarle.
Pude ver su sonrisa, sin su máscara de chico duro y recordar ese olor tan familiar. Él me abrazó y me acarició el pelo, como solía hacer antaño. Yo. sonreí, olvidando la máscara también.
Me dijo que le encantaría tomar un café pero se le había echado el tiempo encima e iba a perder su avión.
Me puse la máscara.
- No pasa nada, tranquilo, ya nos veremos con más calma.
Me besó y se fue.
Esta mañana, un correo suyo decía: "Mi vuelo llega a España mañana a las 19.30h, ven a buscarme y retomemos la conversación del otro día".
Mi máscara dirá que no sabe si ir o no, mi yo, sin filtros, no puede estar más nervioso y sabe que es la oportunidad que siempre ha esperado.
@Saralacalle
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