lunes, 7 de abril de 2014

Cama caliente

El concepto de "cama caliente" a Sara le sonaba a China y a chino. A lejos. A mala calidad. Hasta que lo vivió en sus carnes. Y en sus sábanas. Es lo que tiene enamorarse de un hombre casado...

Que jamás te despertarás a su lado y  le observarás con los primeros rayos  del día. Que da igual si en tu nevera no hay leche para hacer un café, es más, jamás sabrás si le gusta sólo o con hielo. Tampoco sabrás si aparca bien o si baja la ventanilla y apaga la radio al hacerlo. Y... ¿Qué musica escucha? La única canción que has oído a su lado es la del cabecero golpeando en la pared con las embestidas que balancean sus caderas. 
¿Y su ropa? Jamás la conocerás porque siempre le verás a oscuras, con la única luz de una lamparita en la mesilla que le alumbra durante mediomminuto mientras se desnuda y se mete en la cama. ¿Y tu ropa? Dejarás de pensar en trapitos de día y dedicarás medio sueldo a modelitos de noche. 

Y respira tranquila, amiga, que cuando reciba una invitación de boda tu nombre no irá en el sobre.

 Esto es lo que es, Sara, una cama caliente hasta la siguiente. 

@Saralacalle




2 comentarios:

  1. Lo mejor es oirte decir: "que te calles ya, que a mi esto me suena a China y a chino"...

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