viernes, 22 de julio de 2011

El tamaño y sus vertientes.

Me encanta hacer maletas. El hecho de tener que hacerla implica un viaje, o por lo menos, una ruptura de rutina momentánea, y en los tiempos que corren, eso viene requetebien.  Pero tengo un problema, siempre utilizo la misma maleta. En una familia de cinco miembros, hay maletas de todos los tamaños y colores, pero yo soy una maniática y siempre utilizo la misma, da igual que me vaya para dos días o para una semana. ¿Qué pasa? Que o me paso o no llego.

Hoy en día, las maletas albergan de todo. Originariamente la maleta era para la ropa, pero ahora hay cabida para todo. Yo, por ejemplo, llevo libros, el portatil, todo tipo de potingues, la cámara de fotos, y algún que otro objeto que carece de valor, pero que siempre viaja conmigo.
Pero como todo en esta vida, las maletas son de ida y vuelta. Normalmente, mis ganas de hacer maletas son inversamente proporcionales a la ganas de deshacerlas, y entonces, después de un par de días apartada en un rincón de la habitación, decido vaciarla y meterlo todo en la lavadora, sea necesario o no.

Querida Lavadora, nos vemos pronto.

Sara Lacalle.

jueves, 21 de julio de 2011

El fenómeno Twitter

Sí, lo reconozo, estoy enganchada a Twitter.

He de confesar que hasta hace poco era una ignorante en el tema, pero gracias a un buen amigo, me adentré en el mundo de los hashtags. Al principio me dedicaba a hacer de mera lectora, pero ahora ya me he adentrado e incluso me atrevo a comentar los Trending Topics del momento.

Ultimamente, la actualidad ha estado ligada a este fenómeno. Ayer, sin ir más lejos, la dimisión de Camps fue twitteada hasta la saciedad, y pobre de él, no me hubiese gustado estar en su pellejo ni en el de sus "inocentes" trajes.

Otro suceso que tomó especial relevancia a través de esta red social fue el movimiento 15 M, (al que dedicaré un post más adelante). Gracias a el se movilizó a la gente de forma masiva y recientes estudios sociológicos apuntan a que sin Twitter, esta "revuelta social" hubiese quedado reducida a la mínima expresión a partir del segundo día. Aún hoy, son numerosos los tweets que hablan de este movimiento y que hacen así que no caiga en el olvido.

Por eso desde aquí os animo a que si aún no lo conoceís, le deís una oportunidad.

Sara Lacalle.

Ha llegado el momento.

Hace tiempo que venía pensando si debía o no tener un blog y de tenerlo, sobre qué temas tratar y con qué frecuencia. Finalmente tomé la decisión de hacerlo. Si he escrito en servilletas, en hojas de papel sueltas y libretas viejas, pues cómo no debía bloggear sobre todo aquello que me preocupa y me interesa. Por eso estoy aquí, para leer y ser leída.

Nos leemos pronto.

Un comienzo no desaparece nunca, ni siquiera con un final.

Sara Lacalle.