viernes, 22 de julio de 2011

El tamaño y sus vertientes.

Me encanta hacer maletas. El hecho de tener que hacerla implica un viaje, o por lo menos, una ruptura de rutina momentánea, y en los tiempos que corren, eso viene requetebien.  Pero tengo un problema, siempre utilizo la misma maleta. En una familia de cinco miembros, hay maletas de todos los tamaños y colores, pero yo soy una maniática y siempre utilizo la misma, da igual que me vaya para dos días o para una semana. ¿Qué pasa? Que o me paso o no llego.

Hoy en día, las maletas albergan de todo. Originariamente la maleta era para la ropa, pero ahora hay cabida para todo. Yo, por ejemplo, llevo libros, el portatil, todo tipo de potingues, la cámara de fotos, y algún que otro objeto que carece de valor, pero que siempre viaja conmigo.
Pero como todo en esta vida, las maletas son de ida y vuelta. Normalmente, mis ganas de hacer maletas son inversamente proporcionales a la ganas de deshacerlas, y entonces, después de un par de días apartada en un rincón de la habitación, decido vaciarla y meterlo todo en la lavadora, sea necesario o no.

Querida Lavadora, nos vemos pronto.

Sara Lacalle.

1 comentario:

  1. Estimada señorita "Lacalle",

    Primero de todo felicitarla por la idea de compartir sus pensamientos a través de este blog.

    Al respecto del "post" en concreto me atrevería a sugerir que independientemente del tamaño, forma, color o dimensión de la maleta, siempre hay algo que no debe faltar en cualquier maleta.

    Coincido que el mero hecho de hacer una maleta significa ruptura temporal de la monotonía pero "pobre" de aquella maleta que en el momento de hacerse no contenga lo más imprescindible ... una gran dosis de "ILUSIÓN".

    Prometo seguir con frecuencia el "Saralacalle's blog" y compartir "lecturas".

    Un gran beso ( "Uncle Miki" )

    ResponderEliminar