El concepto de "cama caliente" a Sara le sonaba a China y a chino. A lejos. A mala calidad. Hasta que lo vivió en sus carnes. Y en sus sábanas. Es lo que tiene enamorarse de un hombre casado...
Que jamás te despertarás a su lado y le observarás con los primeros rayos del día. Que da igual si en tu nevera no hay leche para hacer un café, es más, jamás sabrás si le gusta sólo o con hielo. Tampoco sabrás si aparca bien o si baja la ventanilla y apaga la radio al hacerlo. Y... ¿Qué musica escucha? La única canción que has oído a su lado es la del cabecero golpeando en la pared con las embestidas que balancean sus caderas.
¿Y su ropa? Jamás la conocerás porque siempre le verás a oscuras, con la única luz de una lamparita en la mesilla que le alumbra durante mediomminuto mientras se desnuda y se mete en la cama. ¿Y tu ropa? Dejarás de pensar en trapitos de día y dedicarás medio sueldo a modelitos de noche.
Esto es lo que es, Sara, una cama caliente hasta la siguiente.
@Saralacalle

Ay, Sari...
ResponderEliminarLo mejor es oirte decir: "que te calles ya, que a mi esto me suena a China y a chino"...
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