Siempre me ha gustado la fotografía, no recuerdo en qué momento empecé a "mirar con otros ojos", el caso es que, con el agobio de la carrera, necesitaba hacer algo para distraerme y decidí apuntarme a un curso de fotografía para principiantes.
Los primeros días estaba perdida, solo hablaban de diafragmas, velocidades de obturación y de pura matemática. Me desilusioné. Yo no sabía que la fotografía requería de tanta técnica, pero ya se sabe, antes de fraile hay que ser monaguillo.
Continué con las clases a pesar de todo, hasta que llegó Félix. Félix era un colaborador, fotógrafo también que, de vez en cuando, impartía charlas sobre un tema concreto.
Las clases fueron cada vez más amenas y el hecho de que Félix se pasease por la academia, era un punto más a su favor. Pero, como todo, los cursos tienen fecha de caducidad.
El último día, Félix dio una charla sobre retratos, su gran pasión. Me encantó. Pero, sin duda alguna, lo mejor fue el regalo que me hizo. Félix es un genio con las manos, en todos los sentidos.
Ahora nos gusta recordar que nuestra historia nació de una hoja en blanco y que poco a poco se fue trazando con finas líneas, de las que no se borran, de las que dejan huella.
@Saralacalle
Señorita Lacalle, acabo de descubrir su blog y estoy gratamente sorprendido. Usted parece una chica dura, de hecho, siempre la recuerdo rodeada de chicos discutiendo acaloradamente sobre política con un café con dos azucarillos en la mano. Y ahora descubro que no, que en el fondo es mucho más tierna de lo que parece.
ResponderEliminarUsted la de "me da igual de quién sea la foto", la de "me da igual que sea dura, esa foto es real" o la de "¿a quién se le ocurre suicidarse un domingo a las 21.00 cuando ya están todas las páginas cerradas?". Esa es usted.
No sabe cuanto se la echa de menos.
Cuídese mucho y déjese ver de vez en cuando.
Lloro de alegría al leer esas palabras. No sé como ha llegado hasta este rincón pero, sin duda, es una grata sorpresa.
EliminarUsted solía decirme que nunca mostrase mis debilidades en público y así lo hice, hasta que empecé este blog. Aún así, no quiero que cambie su visión de chica dura, eh.
Iré pronto a verle, lo prometo. Cuídese mucho, Señor del Ramo.