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domingo, 27 de mayo de 2012

He´s so vain

Es sábado, son más de las cinco de la mañana y llega a casa después de una noche de fiesta con sus amigas. Está agotada, no quería salir pero  han insistido tanto que no ha sabiado decir que no. Ellas querían celebrar su soltería, ella, sin embargo, solo quería quedarse en casa viendo fotos de cuando Marco y ella estaban juntos. No le veía la gracia a salir a celebrar que aquella relación había acabado. Aún así lo hizo, se lo pasó bien, la verdad. Siempre que se juntaban acaba riéndose aunque no quisiese, eso eran amigas de verdad. 

Se quita el ajustado vestido y los tacones de infarto  y se mete en la cama. Cierra los ojos y escucha "You´re so vain" de Carly Simon. No sabe porqué tiene esa canción metida en la cabeza, le recuerda tanto a Marco... Recuerda que el verano pasado, un día que ella llevaba un vestido de flores y se paseaba descalza por la casa, empezó a sonar esa canción. Poco a poco comenzó a subirse el vestido, bailándole, incitándole con la mirada...

- Estáte quieta, tengo mucho lío ahora mismo.

Siguió. La música iba tomando fuerza y ella se movía  cada vez más sensual. Él hacía ya rato que había apartado la vista de la pantalla y no le quitaba los ojos de encima. No aguantó más y corrió hacia ella con instinto animal.



Ahora, metida en la cama, recuerda esa escena y sonríe, esos eran los mejores momentos a su lado, cuando no había nada planeado, cuando con mirarse bastaba para entenderse. Se dió la vuelta en la cama e intentó dormir a pesar de que en su cabeza seguía sonando la canción.

Al final, el sueño pudo con ella, que se durmió con una sonrisa en la cara sin saber que la música venía del piso de abajo. Piso que Marco había alquilado para no alejarse de ella.

@Saralacalle

lunes, 6 de febrero de 2012

Despertarse a medianoche y ver que no estás.

Eran más de las cuatro de la mañana cuando ella se despertó sobresaltada. Se despertó pensando en él. Su aventura había acabado hacía más de tres meses, pero de vez en cuando, a ella le dolía como el primer día.

Se incorporó y fue a la cocina a prepararse una taza de leche. Se sentó y se puso a recordar su historia.

Jaime era un secreto. Un secreto de los grandes. Podía decirse que, sin duda alguna, era la persona a la que más había querido en toda su vida. Pero como todas las historias, tuvo un final. Jaime estaba casado y estaba a punto de ser papá.

Se conocieron hace más de dos años cuando él llegó nuevo a la oficina. Ella le miró y sonrío, y en ese momento supo que él era el elegido. Comenzaron un juego de miradas a través de las pantallas que les separaban. Así pasaron los primeros meses, hasta que un día, en una comida de empresa, ella decidió acercar posiciones. Él la rechazó, afirmó estar "felizmente casado", palabras que ella, a día de hoy, no olvida. Pero el juego siguió.

Meses más tarde, en una cena, también de empresa, él olvidó su estado civil y se ofreció a llevarla a casa. Ella aceptó. En el trayecto parecían una pareja normal y corriente comentando el día en el trabajo, pero ambos sabían que no era así, la tensión se respiraba. El trayecto terminó y ella le ofreció una copa en casa. No hizo falta más. Así empezó su historia.


Con el tiempo, se acostumbraron a verse a escondidas. Siempre en casa de ella y siguiendo un ritual perfectamente estudiado. Él la escribía antes de salir, llegaba, llamaba al timbre, ella abría en ropa interior, se besaban por el pasillo y llegaban a la cama, dónde pasaban la noche hasta que el despertador les devolvía a la realidad.

Así, noche tras noche, durante un año, hasta que algo les hizo ver que esa historia no podía ser...

Ella sabe que es lo mejor, pero aún así, de vez en cuando echa de menos una copa con él.

@Saralacalle