Una mañana de domingo, ella salió a comprar el periódico y el pan, y su vida cambió.
Tenía 35 años pero ya se veía mayor para según qué cosas. Su matrimonio no funcionó desde el primer momento y hacía seis meses que se había separado. Lo único que la animaba en esos momentos era Pablo, su hijo, tenía solo dos años y permanecía ajeno a todos los cambios que se habían producido en la vida de sus padres en los últimos meses.
Después de pasear un rato bajo un sol de Octubre que aún calentaba, paró en el parque cerca de su casa, se sentó en un banco y dejó que Pablo corretease por allí.
Echó un vistazo a las noticias pero no se detuvo en ninguna en particular. A ella no le gustaba la prensa, la compraba porque era una tradición que su marido le había inculcado y se resistía a romper con ella. Siguió pasando hojas hasta que llegó a la sección de Anuncios. Allí se detuvo. Había de todo, era como un cajón de sastre, podías encontrar lo mejor de cada casa descrito en menos de ciento cincuenta caracteres.
De repente, uno de los anuncios llamó su atención, era una agencia matrimonial. Ella nunca había respondido a un anuncio de esos, pero algo en su interior la llevó a marcar el teléfono. Cuando colgó, tres minutos después, había concertado una cita para el día siguiente con un hombre de las características que siempre había buscado. Estaba realmente sorprendida, ella no era una persona impulsiva y no sabía muy bien porqué había hecho eso.
Hoy, meses después, Pablo ha ido a comprar el periódico con sus padres cogidos de la mano. Aquella cita gestionada a través de un anuncio, les dio a sus padres la segunda oportunidad que ellos mismos no se atrevieron a darse.
@Saralacalle
Bueno, bueno, la señorita Lacalle utiliza pintalabios de Helena Rubinstein, los cuales no cuestan menos de 30 eurazos... ¿Besos exclusivos?
ResponderEliminarBesos elegidos.
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