Domigo de cine. Vengo de ver "Todos los días de mi vida". La película merece la pena, mucho. Para no desvelarla, solo diré que una pareja de casados tiene un accidente de coche y ella pierde la memoria parcialmente, solo recuerda sus años de adolescente pero de su marido, ni rastro.
Eso me ha hecho acordarme de Borja. Borja está casado. Borja es una locura. Una maravillosa locura. Esa persona que con solo mirarte es capaz de llevarte al límite, de lo bueno y de lo malo. Borja me hizo perder la cabeza y hoy he vuelto a pensar en él. Tuvimos una aventura. Corta pero intensa. Bueno, no tan corta. Nos veíamos todo lo que podíamos, no era mucho, pero para mi era suficiente. Siempre en mi casa. Siempre de noche. Siempre con una copa de ron por medio.
Cuando todo terminó, decidí hacer algo por él. Él no me lo pidió pero yo lo hice. Me tatué una señal. No se ve, es pequeña y discreta y nadie sabe lo que significa. Pensé que si algún día me pasaba algo, solo él podría explicármelo y así me contaría toda nuestra historia.
En la película también buscan evidencias de "porque estaban enamorados". En una pareja siempre hay "pruebas", ¿no? Una foto, un vídeo, una carta, algo. Pero como en nuestro caso no podía ser así, yo le prometí decirle todos los días que le quería y no hubo un día en que no le mandase un mensaje diciéndoselo.
Hoy han pasado exactamente 126 días desde que lo dejamos y en mi bandeja de borradores hay exactamente 125 mensajes de buenas noches y sus correspondientes 'te quiero'. No necesito dejar evidencias de que le sigo queriendo, pero me gusta hacerlo. Aquí va el 126, pequeño. ;-)
@Saralacalle
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