Domingo de nuevo. Se apaga la semana. Se cierra el verano. Se vuelve a la rutina. No quiero. Él es mi rutina.
Hace algo más de un mes recibí una llamada que no olvidaré jamás. Era él. Estaba enfadado, hacía más de un mes que no hablábamos. Era la primera vez en seis años que se enfadaba conmigo. A medida que la conversación iba avanzando, volvió a ser el mismo de siempre. Mi amigo, mi confidente.
- Sara, tengo que decirte algo que no va a gustarte.
Temblé. Ya sabía lo que era. Era una noticia que tarde o temprano iba a llegar. Se va. Se muda. Fuera del país. Lloré. No me imaginaba despidiéndome de él otra vez. Ya lo había hecho una vez y sabía lo que suponía alejarse de él.
Colgué el teléfono y empecé a recordar nuestra relación.
Como ya he dicho, hace seis años que le conocí. Al principio no me fijé en él, sus casi dos metros de altura y su pelo largo, no iban para nada conmigo. Hasta que, un día cualquiera, empezamos a hablar y poco a poco fue surgiendo una amistad muy especial. Así pasó a ser una pieza fundamental de mi vida.
Él ha estado a mi lado cuatro años durante más de seis horas diarias, en lo bueno y en lo malo. Con su ingenio y sus frases, con sus abrazos y sus recursos, con su despite y sus detalles. Él es así, ese compañero de viaje que nunca te falla.
Ese que tan pronto te regala un nombre como una tecla, ese que te hace saber que está pensando en ti de la forma más ingeniosa posible. Ese que te invita a hacer locuras. Ese que te pide el café con dos azucarillos. Ese.
Hoy, domingo, sé que es su último domingo en España y que se rompe nuestra rutina. Sé que no habrá más buenos días, sé que no habrá más cafés a media mañana, sé que no habrá más abrazos bajo la lluvia. Lo que sí sé es que "la Merkel" tiene mucha suerte de recibirle. ¿Por qué? Porque no solo es grande de tamaño, es grande en sí. En todo. Es el triunfo hecho expresión.
@Saralacalle
Pd: Llegados a este punto diré que él me regaló este pseudónimo y me empujó a abrir este blog.
lunes, 10 de septiembre de 2012
lunes, 27 de agosto de 2012
Taxi a media noche
Era muy tarde y ella salió corriendo del portal de su novio para coger un taxi. Una noche normal él le hubiese dicho que se quedase a dormir pero hoy no lo había hecho, habían discutido durante la cena y él parecía muy enfadado.
Ella cruzó la calle esperando encontrar un taxi lo antes posible, pero no tuvo suerte. Caminó un poco, adentrándose en la calle Príncipe de Vergara, esperando que su suerte cambiase. Le gustaba esa zona, le traía grandes recuerdos pero hoy no estaba de humor. Finalmente vio un taxi libre, alzó la mano y el coche paró a su lado. Ella le dio la dirección y el hombre comenzó a conducir.
Era un trayecto largo y ella estaba realmente cansada, cerró los ojos y se puso a pensar, a recordar momentos; la discusión tonta que habían tenido antes, cómo se habían reído preparando la cena, cómo les miraba una señora en el supermercado cuando se besaban... Cuando, de repente, sonó una canción que la hizo sobresaltarse. "Tu mirada me hace grande", rezaba el estribillo. - ¿Puede subir el volumen, por favor? El taxista lo hizo. Y entonces ella pensó en él, no en su novio, en Alex.
Alex era su mayor secreto, una de esas historias inconfesables, una de esas historias que sabes que, pase lo que pase, nunca contarás a nadie.
Entonces recordó esa noche en la que Alex le dijo; "hoy voy a ser tu taxista". Él, cuidadoso dónde los haya, le abrió la puerta, le preguntó si iba cómoda y empezó a conducir. Era Agosto, pero un Agosto raro, la temperatura era muy fría, y ella recuerda cómo le había tocado la mano y le había dicho: "manos frías, corazón caliente". Recuerda cómo él la habia mirado y había sonreído. Pero sobre todo, lo que más recuerda de ese trayecto es que, cuando empezó a sonar la canción que ahora sonaba en ese taxi, ella había comenzado a cantar en voz baja mientras él reía y decía "música española...".
Sí, Alex, tu mirada me hace grande.
@Saralacalle
Último martes de Mayo
Llegaron a un acuerdo. Todos los martes del mes de Mayo se verían.
La hora acordada eran las 19.30h. El lugar elegido, el Retiro.
Ayer, como cada martes, él la esperó en la puerta principal. Ella le vió, con sus gafas de sol y su pelo despeinado y sintió esos nervios de la primera vez. Era bonito. Su amistad había madurado con el paso de los años y habían llegado a un entendimiento único. Cada uno tenía su vida; su pareja, su trabajo, su grupo de amigos...pero juntos tenían otra vida. Inexplicable. Otra vida llena de momentos pequeños que les hacían grandes.
Hoy es miércoles, muy temprano, el último miércoles del mes de Mayo y ella tiene un cúmulo de sentimientos encontrados. Ayer se metió en la cama feliz por lo que acababa de vivir. Hoy se ha levantado triste pensando que ayer fue el último martes del mes de Mayo.
@Saralacalle
Sueños cruzados
Ella duerme tranquila, son más de las tres de la mañana del domingo. Le hubiese encantado pasar este día con su pareja pero él tenía que trabajar. Sin embargo, no ha perdido el tiempo, ha vuelto a quedar con Marco. Al llegar a casa ha vuelto a sentirse mal, sabe que no puede seguir haciéndole eso a su chico, tiene que acabar con esa historia ya pero...
Dani llega, ve que ella duerme tranquila. Procura no hacer mucho ruido, se desnuda y se tumba a su lado, muy despacio. Abraza su espalda y hunde la nariz en su pelo, aspirando su olor. No ha sido un día fácil, su trabajo le obliga a pasar mucho tiempo fuera de casa y a veces hace cosas de las que no se siente orgulloso. Hoy por ejemplo. Sara no se lo merece. Lo sabe. Cuando esto pasa, al volver a casa siempre se promete que no volverá a suceder. Nunca más.
Sin embargo, los dos saben lo que pasa, han llegado al equilibrio perfecto, son felices juntos. También separados.
@Saralacalle
Dani llega, ve que ella duerme tranquila. Procura no hacer mucho ruido, se desnuda y se tumba a su lado, muy despacio. Abraza su espalda y hunde la nariz en su pelo, aspirando su olor. No ha sido un día fácil, su trabajo le obliga a pasar mucho tiempo fuera de casa y a veces hace cosas de las que no se siente orgulloso. Hoy por ejemplo. Sara no se lo merece. Lo sabe. Cuando esto pasa, al volver a casa siempre se promete que no volverá a suceder. Nunca más.
Sin embargo, los dos saben lo que pasa, han llegado al equilibrio perfecto, son felices juntos. También separados.
@Saralacalle
domingo, 15 de julio de 2012
Mordiscos que delatan
Sábado. 8.30h de la mañana. Es muy pronto para levantarse, reniega un poco y después se va a la ducha. Se pone ropa cómoda y va a la cocina a preparar el desayuno. Carga la cafetera, programa la tostadora, saca las tazas y, de repente, suena el teléfono.
- ¿Qué hora es? Se pregunta en voz alta.
No sabe qué hacer. Si lo coge no sabrá mentir, si no lo hace él insistirá y hará que se ponga más nerviosa aún.
- Buenos días cariño, ¿cómo estás? Le pregunta intentando aparentar toda la calma que no tiene en este momento.
Aitor es ingeniero y ha tenido que pasar el sábado fuera de Madrid por culpa de un proyecto que últimamente le tiene absorvido.
La conversación es "normal". Ella, sorprendentemente, lo está haciendo muy bien. Él tiene ganas de hablar, se le nota. Ella no. Responde un par de preguntas y corta la conversación de la forma más brusca posible.
- Cariño, luego te llamo que voy a desayunar.
- Mmm, vale, llámame luego, dice él poco convencido.
Cuelgan. Ella respira aliviada. Lo ha hecho bien. Sigue sirviendo el desayuno, se asoma por la puerta de la cocina y grita: "Álvaro, ¿cómo quieres el café? Está recién hecho".
Eso fue ayer. Hoy Aitor y ella han pasado todo el día juntos en el campo. Él, demostrándole todo lo que la ha echado de menos estos días. Ella, intentando no recordar la noche del viernes. Había sido relativamente fácil hasta que hace un momento, al salir de la ducha, Aitor le ha dicho: "Qué gracioso, tienes un moratón en el culo que parece un mordisco".
@Saralacalle
- ¿Qué hora es? Se pregunta en voz alta.
No sabe qué hacer. Si lo coge no sabrá mentir, si no lo hace él insistirá y hará que se ponga más nerviosa aún.
- Buenos días cariño, ¿cómo estás? Le pregunta intentando aparentar toda la calma que no tiene en este momento.
Aitor es ingeniero y ha tenido que pasar el sábado fuera de Madrid por culpa de un proyecto que últimamente le tiene absorvido.
La conversación es "normal". Ella, sorprendentemente, lo está haciendo muy bien. Él tiene ganas de hablar, se le nota. Ella no. Responde un par de preguntas y corta la conversación de la forma más brusca posible.
- Cariño, luego te llamo que voy a desayunar.
- Mmm, vale, llámame luego, dice él poco convencido.
Cuelgan. Ella respira aliviada. Lo ha hecho bien. Sigue sirviendo el desayuno, se asoma por la puerta de la cocina y grita: "Álvaro, ¿cómo quieres el café? Está recién hecho".
Eso fue ayer. Hoy Aitor y ella han pasado todo el día juntos en el campo. Él, demostrándole todo lo que la ha echado de menos estos días. Ella, intentando no recordar la noche del viernes. Había sido relativamente fácil hasta que hace un momento, al salir de la ducha, Aitor le ha dicho: "Qué gracioso, tienes un moratón en el culo que parece un mordisco".
@Saralacalle
lunes, 18 de junio de 2012
Siempre pierden los mismos
Hoy recuerdo más que nunca las palabras de Diego: "Sara, esto es lo mejor que te podía pasar, algun día te alegrarás de esto" me dijo la noche que me despidieron mientras lloraba apoyada en su pecho. Fue un día horrible, una llamada de teléfono mientras estaba librando me decía que el contrato que había firmado, sólo cinco días antes, se evaporaba. Había un recorte de presupuesto y yo era totalmente prescindible. No podía entenderlo. Me estaban fallando.
La semana siguiente, un martes y 13, fui a recoger mis cosas, intentando llevar la cabeza muy alta pero no pude aguantar, fue entrar por la puerta de la redacción y empezar a llorar. Yo había entrado allí para hacer unas prácticas de tres meses y ya llevaba casi dos años. Dos años que, a día de hoy, no cambio por nada del mundo. ¿Por qué? Porque allí he crecido a nivel profesional pero, sobretodo, a nivel personal. Allí he encontrado a gente que ha marcado mi vida y siempre en un aspecto positivo, muy positivo. Podría ponerme a decir nombres y no acabar pero eso sería injusto porque seguro que alguien se me olvidaba. Son tantos... Sois tantos...
Fotografía del 20-N, noche de elecciones, mi jefe me inmortalizó en uno de los momentos más felices de la noche. Allí he sido feliz. Muy feliz.
Hoy muchos de mis antiguos compañeros están sintiendo eso que yo sentí el 13 de Diciembre, esa impotencia que sientes al perder tu trabajo, esa impotencia al saber que no se te ha valorado por tu trabajo como se debiera, esa impotencia al saber que si no eres "amigo de", "hijo de"... no eres nadie. Muy triste pero real.
Por eso hoy, desde este pequeño rincón, les mando todo el ánimo del mundo a mis compañeros de Gaceta que hoy se han visto afectados por un ERE debido a una pésima gestión. Hoy ellos se van y se creen perdedores pero realmente el que pierde es el medio al prescindir de grandes profesionales. Esto hoy me es fácil decirlo, ha pasado el tiempo y ya no me duele como antes pero sé que, tarde o temprano, ellos pensarán igual.
Y ahora, si se me permite, quiero hacer una mención muy especial a Chema. Chema Barroso, desde el primer día, me quiso y me cuidó como una hija y, lo que es más importante, me enseñó. Chema es un huracán cuando está trabajando, no habla, dispara. Luego, cuando tiene tiempo, viene y te explica, se interesa. Chema ha sido esa persona que desde que me despidieron no ha dejado de llamarme todas las semanas para decirme: "dile a tu chico que te cuide, que te dé cariñito y amor, que el trabajo ya vendrá". Chema siempre ha estado y estará ahí porque su "arma" conmigo no ha sido la cámara, ha sido su corazón y su manera de ser. Él si que no se merecía salir por la puerta de atrás.
@Saralacalle
domingo, 17 de junio de 2012
Anámnesis
Son las 5.00 a.m. suena el teléfono. Me despierto sobresaltada. El nombre de mi mejor amiga en la pantalla. Lo cojo corriendo.
- ¿Tú has visto la hora que es? Le digo en un tono poco amigable.
- Sara, no me acuerdo de su cara, me dice entre sollozos.
No entiendo nada, no sé de qué habla. Después de varios minutos de conversación y de cerciorarme de que está sobria totalmente, empiezo a entenderla.
Es cierto que cuando llevas mucho tiempo sin ver a una persona se te olvida su cara e incluso su voz. ¿Nunca os ha pasado? A mi sí, pero he encontrado una teoría ideal que hace esta situación más llevadera.
Anámnesis. ¿Qué significa este "palabro"? Platón me lo enseñó. La anámnesis es un teoría que viene a decir que la memoria no existe como tal, nosotros ya tenemos todos los conocimientos adquiridos y solo tenemos que aprender a recordarlos. Me gusta mucho esta teoría, muchísimo. ¿Por qué? Porque eso significa que tú y yo ya nos conocemos, sólo tengo que aprender a recordarte. Sé que ya te he mirado, te he besado, te he acariciado... y eso me gusta. ¿Por qué? Porque el cuerpo que has hecho tuyo ya no lo olvidas.
No te recuerdo pero te conozco.
@Saralacalle
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