Al escribir el post anterior me he acordado de una conversación que suelo tener con mi chico.
- ¿Por qué te maquillas? Prefiero que estés con la cara lavada.
- Tú mejor que nadie deberías saber que, por desgracia, en el mundo que nos movemos, todo es imagen.
- No si estamos los dos solos.
Es una conversación cíclica, se repite cada poco tiempo, al igual que la de los planes de futuro o la de dónde iremos de vacaciones. Es parte de nosotros.
Recuerdo con especial cariño una noche que nos peleamos. Fuímos al cine, él acababa de llegar de un viaje a Corea y entre el cansancio y el jet lag, se quedó dormido nada más sentarse. Cuando acabó la película (después de despertarle) fue cuando empezó la discusión. Nos veíamos muy poco y, cuando lo hacíamos, siempre estaba cansado. Sabía que él no tenía la culpa, pero aún así le regañe. Él se fue a su casa y yo a la mía.
A la mañana siguiente, se presentó en casa muy temprano con el desayuno en la mano.
Abrí la puerta recién salida de la cama, con el pelo revuelto y la legaña aún puesta.
El me miró, sonrío y dijo: "así es como más me gustas".
Moraleja: cuanto menos te esfuerzas en gustar, más resultados consigues.
@Saralacalle
Me merezco un agradecimiento por haber inspirado este post, no? Siempre lo diré, sin filtro estás más guapa. D.
ResponderEliminarTienes mi agradecimiento, querido D.
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