domingo, 10 de marzo de 2013

Mudarse a la luna I

Ella se arregló como si fuese un día más. Esa tarde había quedado con su chico para ir a ver pisos al centro de Madrid. Llevaban más de seis meses juntos y habían decidido dar el paso.

Él decía que solo era una etapa más. Ella sabía que no. Él vivía con tres compañeros más. Ella vivía sola. Dar el paso de dejar su casita para irse a vivir con él, le parecía el salto de su vida. Tenía miedo. Mucho miedo. Aun así, se puso una falda corta y se pintó una sonrisa.

Corrieron Gran Vía abajo para llegar cuanto antes a la calle Luna, número 6, 3ºA. Era un piso que, desde el primer momento, a ella le había enamorado. Cuando entraron y Marta, la casera, se lo enseñó, ella supo que quería vivir ahí. Era un estudio pequeño de paredes blancas y amplios ventanales que le hacían muy acogedor. - Mañana mismo os podéis mudar, dijo Marta. Ella tembló. Él afirmó convencido.

Salieron de aquella visita sabiendo que, tarde o temprano, empezarían una vida allí.

Después de la calle Luna, vinieron dos calles más y sus correspondientes dos pisos. Ya no les convencían, eran bonitos, sí, pero no eran el piso de "la Luna", como ya le llamaban. Aun así, vieron un cuarto piso más y fueron paseando hasta el café de Luanco, en la Cava Baja de Madrid, para tomar un chocolate y comentar la jugada.

Él, normalmente más sensato que ella, lo tenía claro. Hablaba a borbotones, hacia planes, decoraba mentalmente, soñaba a voz en grito. Ella, sonrisa pintada, no paraba de darle vueltas al chocolate. De repente, su móvil vibró en el bolso. "Estoy aparcando en la puerta de tu casa", decía la pantalla.

- ¿Qué te pasa, Sara? No te veo convencida. ¿Quieres que veamos más pisos? No tenemos prisa, tenemos todo el tiempo del mundo.

- No, no es eso. Es una casa perfecta, de verdad. Supongo que solo me da miedo dar ese paso.

- No tengas miedo, esto solo puede ir a mejor.

- Tienes razón, dijo intentando convencerse.

La pantalla del móvil volvió a encenderse. "No tardes, Sara". Imponente.

- Cariño, me tengo que ir, me están esperando las chicas.

- Venga, al final se nos ha hecho muy tarde.

Se despideron. Él la abrazó. Escondió sus manos en el pelo y la acarició. Intentó calmarla. Se agachó y levantó su barbilla. - Mírame, dijo, te prometo que no te vas a arrepentir. Y ella, por primera vez en mucho tiempo, dudó de su relación.

Beso ligero en los labios y cada uno emprendió su camino.

Justo antes de doblar la esquina, sonó su teléfono.

- Estoy llegando ya, perdona. Borja se ha entretenido más de la cuenta.

Aceleró el paso. Caminaba decidida. Estaba deseando llegar a casa. Los semáforos jugaban con ella. Retrasaban. Enervaban.

Por fin, un cuarto de hora más tarde, entraba en su calle, donde llevaba viviendo más de cuatro años. Un coche aparcado le dio las luces. Ella corrió hacia él. Abrió la puerta y se montó corriendo. Le besó fugazmente.

- Sara, habíamos quedado hace más de media hora.

- Hoy no me regañes, abrázame.

Nacho se sorprendió. Sara nunca le había pedido algo así. Sabía que ella estaba a punto de llorar.

Él arrancó el coche y le propuso dar una vuelta bajo la noche de Madrid antes de subir a casa. Sabía que a ella le encantaba.

Estaban callados. Sara tenía la vista fija. Él la miró de reojo.

Unos minutos más tarde, él paró el coche.

- Venga bájate, te quiero enseñar una cosa.

Ella obedeció. Se colocó la bufanda bien y le siguió. No sabía dónde estaba pero caminaba tras él.

- Mira, Sara, mira la luna. Es el mejor sitio de Madrid para verla.

En ese momento, a ella se le llenaron los ojos de lágrimas.

Continuará ...

@Saralacalle


5 comentarios:

  1. A ver ¡¿¿Qué pasa aquí, que hasta en Domingo (Día de descanso)escribes genial??!

    Yo estaba comiéndome mi bol de palomitas y cuando he leído "Continuará...", me he dado cuenta de que me quedaban la mitad de las palomitas jaja

    Me gusta como escribes y lo que escribes. Si algún día sacas un libro, cuenta conmigo en su presentación y con mi petición de autógrafo!! (Las rondas de cañas o copas, a mi cuenta) ;-)

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    1. Algun día cumpliré mi sueño y escribiré un libro, de verdad. Lo tendrás dedicado, firmado y con beso incluido.

      Gracias por estar ahí,

      S.

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  2. Hacía tiempo que no entraba a leerte, pero veo que sigues con tú talento canija. Da gusto leerte, seguirte, debatirte... contagias muchas cosas, todas buenas, sigue así! Un besote!
    P.d: me gusta el nombre del chico.

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    1. Canijo, ¿llevabas tiempo sin leerme? ¿Tú? Tú que siempre has estado aquí, tú que siempre me das ideas... Te perdono, pero que no vuelva a pasar. ;-))

      Beso fuerte, Nachete.

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  3. Yo que he tenido la oportunidad de compartir conmigo digo una y otra vez, que afortunado el que se mude contigo.

    Beso, medio metro.

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