martes, 20 de diciembre de 2011

Café para dos

Soy adicta al café, lo reconozco. No recuerdo muy bien en qué momento comencé a tomarlo, creo que fue cuando preparaba los exámenes de Selectividad, hace casi cinco años. El caso es que cuatro o cinco cafés diarios no hay quién me los quite. Es demasiado, lo sé, y tanto mis compañeros de trabajo como mi madre, se encargan de recordármelo día sí y día también.

Por todos es conocido que el café en dosis moderadas es saludable; es uno de los mejores antidepresivos, previene la diabetes y el cáncer de colón, disminuye la presión y un sinfín de propiedades más. (Si tenéis curiosidad aquí podéis echarle un ojo a unas cuantas). http://www.alimentacion-sana.com.ar/Portal%20nuevo/actualizaciones/cafeprop.htm

Pero, ¿sabeís que es lo que más me gusta del café? Las tertulias. Sí. ¿En qué trabajo no hay corrillo alrededor de la máquina del café? ¿En qué reunión de amigas no hay un café de por medio? ¿Que sería de una sobremesa sin él?

- Señor camarero, pónganos dos cafés bien cargados, por favor.



Y se hizo de noche. Y la conversación no terminaba nunca...

@Saralacalle

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